¿ le conoces ? … yo tampoco, ¡¡¡ pero está tan feliz !!!

Euforia ibérica: Ibex (+5,4%)

El Ibex firma su mayor subida desde mayo de 2.010 y supera los 10.100 puntos.

No le conozco, pero le he visto tan feliz, que no he tenido más remedio que publicarlo y difundirlo … ¡¡¡ qué envidia de felicidad !!!


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¿ Quién tirará de la economía y el empleo ?

@el_pais, Antón Costas, 2.010-08-17

No deberíamos aceptar el desempleo masivo como la “nueva normalidad” que nos ha traído la crisis

La española es la economía de la OCDE que mejor mantiene su cuota en mercados globales

Una tentación fácil para las autoridades es seleccionar discrecionalmente nuevos sectores (por ejemplo, las energías renovables), que mediante fuertes ayudas tiren del empleo. Sería un error. No hay que buscar sectores sustitutivos del inmobiliario, hay que fomentar la competitividad de todas las actividades que tienen capacidad para vender bienes y servicios en los mercados globales. De ahí vendrá la demanda de empleo estable que necesitamos.

Pero antes, permítanme una consideración sobre la urgencia de encontrar un atajo para crear empleo. No deberíamos aceptar el desempleo masivo como la “nueva normalidad” que nos ha traído la crisis. Sorprende ver la facilidad con que economistas y políticos aceptan que el desempleo de larga duración es un “rasgo estructural” frente al cual solo cabrían las prejubilaciones y las reformas estructurales. Como las quiebras bancarias, el desempleo masivo tiene naturaleza de “riesgo sistémico”: no es solo un drama para el que lo sufre, sino un mal para el sistema económico en su conjunto. Y por tanto, para la cohesión social y el sistema político. De ahí que haya que actuar con la misma rapidez y contundencia que frente a las quiebras financieras. Urgencia que se acentúa cuando vemos que la forma que tienen las empresas de mejorar su productividad en medio de la recesión es despidiendo empleados.

¿De dónde vendrán los impulsos para mantener y crear nuevo empleo? Sometida como está nuestra economía a una necesaria cura de adelgazamiento, no podrá venir del gasto interno. El consumo de las familias se ha recuperado ligeramente, haciendo que la economía salga de la recesión, pero seguirá débil debido a la necesidad de ahorrar para reducir endeudamiento y al miedo frente al futuro. La inversión se mantendrá anémica, tanto porque el consumo es débil como porque las empresas vienen de una fase de elevada inversión, ahora sin utilizar. Y el gasto del sector público estará sometido a cuarentena, para reducir el déficit y la deuda pública.

En estas circunstancias, los impulsos hay que buscarlos principalmente en la demanda externa, es decir, en el aumento de los bienes y servicios producidos para su venta en los mercados globales (incluidas las ventas en el mercado interno que sustituyen importaciones).

¿Podemos? Algunas buenas noticias pueden fortalecer nuestra autoestima y la confianza en nuestras empresas.

Si medimos la competitividad por la capacidad para mantener la cuota de mercado, la española ha sido la economía de la OCDE que desde el año 2000 mejor ha sabido mantener su cuota en los mercados globales, a pesar del euro fuerte y de la competencia asiática. (Con la excepción, eso sí, de Alemania, pero va fuera de concurso). Además, en plena recesión, es la que más ha aumentando su ritmo exportador.

Al señalar esta buena noticia, en ocasiones me he encontrado con la pregunta incrédula: ¿pero, qué exportamos? No solo “aperitivo y postre” (frutos secos, vinos de mesa y naranjas para el postre) y “sol y playa” (turismo), como algunos piensan. Exportamos también productos químicos, automóviles, textiles, calzado, material de oficina e informática, máquinas, herramientas o servicios. Dentro de esta última partida, el cambio ha sido espectacular. En 1990-1995 el turismo significaba el 21,5% de los ingresos por exportaciones, mientras que los servicios no turísticos (servicios a las empresas, ingeniería, etcétera) eran el 11,7%. En 2003-2009, estos últimos ascendían ya al 17,6% mientras que los ingresos por turismo eran el 16,2%. Los servicios empresariales y otros se han convertido en el sector más dinámico.

Esta mayor capacidad y diversidad exportadora es reflejo de la intensa modernización económica y empresarial experimentada desde la recesión de 1992-1994. Gran parte del tejido empresarial, del capital público productivo (las infraestructuras), de los emprendedores y del capital humano de nuestra economía ha cambiado profundamente. Somos exportadores netos de capitales, y las cuentas de muchas grandes empresas se alimentan cada vez más de los ingresos procedentes del exterior.

Pero, la burbuja inmobiliaria ha creado una imagen distorsionada de la economía española, ocultando esa internacionalización y capacidad de competir en los mercados globales. Falta construir una equity story, un relato de esa modernización que fortalezca la autoestima y confianza.

Lo que hay que hacer ahora es fomentar la competitividad de ese tejido de empresas que ya existe, que exporta o tiene potencial exportador, creador de empleo estable y de elevados salarios, no volver a primar artificialmente sectores que crean burbujas de empleo, temporal y de bajos salarios, que al pinchar dejan el reguero de paro que estamos viviendo. Esa es la causa por la que habiendo sido nuestra recesión menor, el paro haya sido muy superior que en otras economías.

¿Cómo impulsar la competitividad? Tenemos tres caminos. El más tradicional es una devaluación de la moneda que haga más baratos nuestros bienes y servicios en los mercados globales. Lo hicimos en 1993, en 1982 y en 1977. Pero ya no es posible. Nos va bien la devaluación del euro, pero tiene efectos limitados, dado que el 70% de nuestras exportaciones van a países del euro que también se ven beneficiados. El segundo camino es apoyar la mejora de la competitividad en ganancias de productividad, mediante las reformas estructurales, la política industrial y la innovación. Es lo que recomiendan todos los economistas. Y tienen razón. Pero el inconveniente es que sus efectos son a medio y largo plazo.

El tercero es posiblemente el único camino eficaz a corto plazo: coordinar una moderación de los salarios en el conjunto de la economía (no solo los funcionarios y pensionistas) con una reducción de precios de los servicios protegidos de la competencia y que entran en la cesta de la compra (comunicaciones, transportes, servicios profesionales, carnet de conducir y muchos otros). Eso permitiría mejorar la competitividad de los bienes y servicios que vendemos en los mercados globales al reducir sus costes y, a la vez, mantener la capacidad de compra de salarios y pensiones. Parece magia, pero funcionó en 1977 (pactos de la Moncloa) y en 1983 (medidas de Miguel Boyer). Eso sí, requiere liderazgo y capacidad política.

Una política de este tipo, si viene acompañada de una mejora de los flujos de capital y crédito a las empresas, hasta ahora bloqueados por el retraso en sanear y reestructurar cajas y bancos, daría lugar a un shock de competitividad que permitiría aumentar las exportaciones, generar empleo, reducir el desequilibrio comercial y disminuir la necesidad de financiación exterior.

Déjenme, para concluir, hacer una consideración política. Como he dicho, a largo plazo la competitividad ha de basarse en mejoras de productividad. Eso requiere reformas estructurales. A corto plazo, sin embargo, la competitividad ha de apoyarse en moderación de salarios y disminución de precios (mediante la aplicación efectiva de la Directiva europea de liberalización de servicios). Esto requiere políticas. Una buena estrategia de competitividad ha de combinar sabiamente el corto y el largo plazo, políticas y reformas.

Muchos analistas y el propio Gobierno están priorizando las reformas y relegando las políticas. En particular, la reforma del mercado de trabajo, de la que se esperan efectos demiúrgicos. El riesgo es quemar el ya escaso capital político del Gobierno en batallas cuyos efectos son, en el mejor de los casos, a largo plazo, impidiendo su uso para lograr los acuerdos sobre salarios y precios que necesita la economía española para provocar unshock de competitividad que tire del empleo. Pienso que es algo que debería ser tenido en cuenta.

Antón Costas Comesaña es catedrático de Política Económica en la Universidad de Barcelona.

La estación rupestre de Siega Verde: patrimonio mundial

siegaverde.es, 2/08/2.010

A las 17:25 horas (en España) del día 1 de Agosto de 2010, Siega Verde ha sido inscrita en la lista de Patrimonio Mundial.

La decisión ha sido tomada en la 34ª Reunión del Comité Mundial de la Unesco que se celebra en Brasilia (Brasil).














Siega Verde entra en la lista como extensión del sitio ya declarado en 1998, el Parque Arqueológico del valle del Côa (Portugal).

Esta singular estación arqueológica se sitúa en las márgenes del Río Águeda, unos 15 kms. aguas abajo de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo, en torno al puente y viejo molino del mismo nombre, donde el curso del río tiene su último vado antes de encajarse en las Arribes, y en el que permanecen pozas con agua incluso en los momentos de mayor estiaje; un lugar sin duda especial elegido por los hombres de la Prehistoria por tratarse de una zona de paso y un privilegiado punto de control y observación de los animales que acudirían a este abrevadero permanente.

Descubierto a finales de los años ochenta, el conjunto de representaciones rupestres que conforman este yacimiento ha llegado íntegro hasta nosotros gracias a su tardío conocimiento y difícil visibilidad. Debidamente estudiado, protegido y señalizado en la actualidad, se nos ofrece la posibilidad de recorrerlo y de aproximarnos a las condiciones de vida de aquellos artistas prehistóricos que, junto a los que habitaron también en el vecino enclave de Foz Côa, nos legaron uno de los más importantes conjuntos de arte paleolítico al aire libre de toda Europa.














Patrimonio Mundial

El Conjunto de Arte Paleolítico de Siega Verde fue declarado Patrimonio Mundial el día 1 de Agosto de 2010, en la 34ª Reunión del Comité Mundial de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su inscripción en la lista de Patrimonio Mundial ha sido como extensión del Yacimiento Arqueológico del Valle del Côa (Portugal), declarado Patrimonio Mundial en 1998.

Contexto Arqueológico regional

La estación rupestre de Siega Verde es el conjunto de arte paleolítico al aire libre más importante de Castilla y León y, junto al cercano conjunto portugués de Foz Côa, el más sobresaliente de la Península Ibérica.

Historia del enclave

Las primeras manifestaciones artísticas fueron localizadas en 1988 por Manuel Santonja y Rosario Pérez durante la realización del Inventario Arqueológico de la provincia de Salamanca y han sido estudiados por un amplio equipo dirigido por Rodrigo de Balbín Behrmann.

Oferta arqueológica del enclave

Un total de 540 figuras, agrupadas en 17 conjuntos, conforman el mayor enclave con grabados paleolíticos de España. Los animales más representados son caballos, ciervos, uros y cabras. No todos los grabados son visitables.

Descripción sumaria

Gran conjunto de representaciones de animales realizadas sobre afloramientos de esquistos diseminados por la ribera izquierda del río Águeda, realizados con las técnicas del grabado fino y el piqueteado. Aparecen reproducidos diversos animales, predominando los grandes ungulados. Las figuras aparecen, generalmente, en pequeños grupos de entre 2 y 6 asociaciones, en forma de paneles de mediano y gran tamaño. No obstante, son frecuentes las figuras aisladas representadas en pequeños afloramientos rocosos.

Cronología

Solutrense, hace unos 18.000 años.


Ejemplo de uno de los paneles














Malo de Molina: España se enfrenta a la coyuntura más complicada desde 1959

Efe, 20/01/2010 – 15:20

El director del Servicio de Estudios del Banco de España, Jesús Malo de Molina, considera que Gobierno se enfrenta a la coyuntura “más complicada” desde que se aplicó en 1959 el Plan de Estabilización. Por eso, señaló que hay que adoptar medidas “ambiciosas” para corregir los desequilibrios que ya arrastraba la economía antes de que comenzaran a notarse los efectos de la recesión.

Malo de Molina ha solicitado reformas “estructurales” en la economía española para salir de la crisis que incluyan al mercado laboral, “sin simplificar” el debate sobre esta cuestión en torno al abaratamiento o no del despido.

Mercado laboral
Así, ha abogado por “innovar” con nuevas fórmulas de contratación que superen la dualidad entre empleo fijo y temporal, y que permitan mantener los derechos de los trabajadores indefinidos. No obstante, ha recordado que la reducción de 45 a 33 días de la indemnización por despido en determinadas circunstancias ya se puso en marcha, “los sindicatos la aceptaron y no ha funcionado”.

Asimismo, ha considerado necesario revisar la rigidez de la negociación colectiva dado que “no es razonable” que en un periodo de crisis se produzca un ajuste de precios en todos los ámbitos y que los costes laborales sigan creciendo a un ritmo del 4,1% anual.

Como tercer aspecto a reformar en el mercado laboral, ha mencionado la necesidad de mejorar la intermediación de forma que se potencie, “no tanto la protección al parado, como la empleabilidad de todas las personas”.

No hay más margen
El director del Servicio de Estudios afirmó que el recurso a los instrumentos de política monetaria está “al límite” y la política fiscal “expansiva” aplicada desde que comenzó la crisis “no tiene más margen”, tras haberse incrementado el déficit público en dos años en casi un 11%.

“Con el nivel de crecimiento actual no se puede financiar de forma estable el nivel de gasto público”, ha advertido antes de reclamar un “ajuste” en esta materia para evitar que esta situación lastre la credibilidad de la economía española en los mercados internacionales y condicione su futura recuperación.

En cuanto al sector financiero, Malo de Molina ha señalado que los problemas en España “están acotados” y debe resolver ahora su “sobredimensionamiento” y poner en marcha una reestructuración que garantice la fluidez del crédito cuando se supere la crisis.

En este sentido, ha considerado “secundaria” la posible politización de algunas decisiones adoptadas a la hora de impulsar la fusión entre cajas de ahorros, dado que la última palabra corresponderá al Banco de España “y sólo aprobará los procesos que sean viables”.