Prohibido prohibir: 30 años sin Joaquín Garrigues Walker

el confidencial, Pedro Pérez, presidente de FAPAE, 29/07/2.010

A los 6 meses de la muerte de Joaquín -ayer se cumplieron 30 años- Conchita Ray, quien más horas pasaba a su lado organizando un despacho sin papeles -pero con muchos libros- me convocó a cenar con 3 de sus 5 hijos, quienes con cierta ceremonia a pesar de su edad, me hicieron entrega de un legado escrito por su padre cuando ya sabía que su leucemia no tenía vuelta: “CARTA ABIERTA A UN JOVEN LIBERTARIO” (a mi amigo Pedro Pérez y los suyos). Los “míos” no eran tales, sino parte de su ironía, pues él mismo jamás pidió a nadie apoyo o servidumbre, aunque consiguiera que alguno hayamos dejado de creer en los políticos, al ver que ni se le parecen, ni lo intentan, ni siquiera les gustaría. “No quiero mandar, solo pretendo sitio en la mesa y que me permitan hablar”, nos decía con frecuencia, añadiendo que los liberales nunca serían mayoritarios en España y solo podrían pretender influir entre quienes sí se despellejaban por mandar.

Su carta acababa con una amable advertencia exactamente como empezaba: “Te lo digo sin rodeos para que no me vengas luego con historias macabras…“. No sobra un párrafo en la misma, y a lo largo de estos 30 años que nos pesan a todos más que un siglo por los aconteceres habidos, no he parado de releerla haciendo hoy pública algún extracto de la misma:

“No te pases los días mirando expectante a los poderes públicos para que te resuelvan los problemas. Hazte la vida por ti mismo y, si te es posible, vive al margen del Estado, de sus funcionarios y de todo el boato y esplendor que les acompaña. En este país todo es política porque hemos convertido al Estado en un becerro de oro al que adoramos con fervor. Si tú y tus amigos os podéis liberar de ese culto profano iniciaréis un camino hacia no se sabe dónde pues ya sabes que las libertades con minúscula, las libertades para vivir, abren los caminos pero no cierran los destinos. Y debes saber también que esas libertades están siempre amenazadas por el Estado, de derechas o de izquierdas pues, te digan lo que te digan, los hombres y mujeres que lo rigen quieren ordenarnos, organizarnos, reducirnos. No te engañes; si algún día llegan las izquierdas al poder harán lo mismo que las derechas, en el mejor de los casos, ya que los hombres públicos, todos sin excepciones, aspiran a que sirvamos de conejos de india para sus experimentos y proyectos”.

“Esta idolatría del Estado es universal, más entre nosotros ha alcanzado las más altas cotas y ahora con la democracia nos llueve sobre mojado. Los “líderes” pretenden construirnos un nuevo modelo de sociedad para que vivamos contentos, satisfechos y programados. Defiéndete si puedes y mándalos al carajo pues el precio de las libertades es altísimo, pero su gozo impagable”.

“Cuando te hagas mayor rechaza todos los dogmas de la vida pública y ponlos en tela de juicio que, por poco que tengas, te llevará a la conclusión de que ningún revolucionario importante, desde Jesucristo hacia atrás o hacia delante, gastó su tiempo inventando corsés para la gente. Eso lo hicieron otros, los que necesitan mitos para organizarse su vida a costa de la nuestra, los que programan el aburrimiento y organizan los festivales de las canciones del orden”.

“Haz el amor y no la guerra. Desesperadamente haz el amor y no hagas nunca la guerra porque esos machos que la empiezan suelen sobrevivirla a costa de millones de cadáveres. Por estas tierras circulan impunes muchos matones que pegan con cadenas, atacan en grupo y matan con pistolas por la espalda y se comportan en familia como santos varones, unos a la derecha y otros a la izquierda, en defensa de sus dogmas, de sus privilegios o de sus ideales”.

“Este es, sin embargo un país importante capaz de helarte la sangre y construir maravillas, un país de gentes que se pegan al terreno y luchan como leones para resistir el calor de los fuegos y el frío de las nieves sin darle a la cosa mayor importancia y sin perderle la cara al toro de sus mil dificultades”.

“A los más mayores esta nueva aventura nos ha cogido tarde. Pero tú y tus amigos tenéis la vida y el mundo por delante para intentar cambiarla sin pagarle peaje al Estado y a todos los poderes que cobran arbitrios para que respires el porcentaje de aire contaminado que te facilitan. Intenta primero evitar que te administren la vida desde Madrid y luego, cuando te llegue el turno de la autonomía, lucha como un desesperado para que no se inventen los poderes locales otras capitales y burocracias, que ahoguen tu individualidad y la de los tuyos. Ya te digo que, al principio, lucharás contra corriente pero tu verás el alba que hemos intuido otros, modestamente”.

Este último párrafo me hace pensar que quizás hoy Joaquín se haría taurino, como probablemente sería antitaurino si le obligaran a pisar cada tarde una plaza de toros. Prohibido prohibir, simplificaba con frecuencia.

La añoranza, aun ganada, es fruto de nuestras carencias. Pero no está mal rendir público homenaje a quien echamos en falta, a quien hoy contribuiría a poner un poco de sentido común en el gigantesco despropósito que nos rodea.

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