Un niño de 13 años revoluciona la tecnología solar dando un paseo por el bosque

gizmodo, 2.011-08-20

Aidan Dwyer

Las compañías que se gastan miles de millones de euros en I+D para desarrollar nuevas y mejores versiones de células solares han tenido que quedarse con cara de poker al enterarse del descubrimiento de Aidan Dwyer. Este pequeño genio de 13 años ha dado con una idea que permitemejorar entre un 20 y un 50% la efectividad de las células solares tradicionales.

El secreto no es otro que la orientación, y la historia de cómo este jóven científico se dió cuenta es digna de una novela. Dwyer daba un paseo por los bosques de su localidad cuando reparó en que las ramas de los árboles sin hojas tenían todas una orientación y ángulos similares entre ellas.

Aidan Dwyer

Intrigado por esta especie de secuencia que se repetía, el jóven se puso a hacer cálculos y el resultado no fue otro que la Secuencia de Fibonacci, una serie de números descrita en el siglo XIII por el matemático italiano Leonardo de Pisa (Más conocido como Fibonacci) que sirve para describir patrones en multitud de elementos de la naturaleza.

Ya es bastante sorprendente que un niño llegue hasta ahí, pero el bueno de Dwyer no se contentó con eso. Intrigado por la secuencia que guiaba los ángulos de las ramas, la criatura estableció la teoría de que quizá estos ángulos tenían que ver con la captación de luz.

Para intentar demostrarlo, Aidan fabricó dos modelos domésticos con el mismo número de células solares. El primero alineaba las células en filas de una manera convencional. El segundo, a modo de arbolito, ordenaba las células en los mismos grados que tenían los árboles.

El final de esta historia ya os lo podeis imaginar. El ‘arbol’ de células solares produce un 20% más de energía que la alineación tradicional y, lo que es más interesante, en invierno, cuando el ángulo de incidencia del sol es menos perpendicular a la tierra, la mejora del rendimiento se eleva al 50%.

El descubrimiento de Aidan le ha valido el premio al joven naturalista del Museo de Historia Natural Americano. El pequeño Dwyer, además, ya ha registrado una patente preliminar de su investigación, porque el ser un genio no implica que, además, no sea un chico listo. Bien por él.

Impresionante concepto de iPhone 5 con teclado láser y pantalla holográfica

iclarified, 2.011-08-24

Soñar es gratis, ¿no? Entonces, ¿por qué no plasmar tu idea de iPhone 5 para que todo el mundo pueda disfrutarla?

Encabezando a la entrada tenéis un vídeo con el concepto sobre el iPhone 5 más impresionante que hemos visto hasta la fecha. Un acabado envidiable, diseño ultrafino, teclado láser que se proyecta directamente sobre cualquier superficie plana y una pantalla holográfica para disfrutar de cualquier vídeo a lo grande.

¿Se parecerá en algo el iPhone 5 a este concepto? Desgraciadamente no pero ya lo decíamos al principio del post, soñar es gratis. Quizás el avance de la tecnología y el abaratamiento en los costes de producción pueda traernos un teléfono así en un futuro.

¿ Cuánta gente me habrá preguntado que si he visto cómo va a ser el iPhone 5 ?

Volvo Concept You recurre a lo táctil

Volvo Concept You

Aunque en muchos salpicaderos empezamos a ver más controles con menos componente físico puro, lo táctil todavía se resistía. El Volvo Concept You que la marca sueca ha mostrado en el salón del automóvil de Fráncfort casi que abusa de esa idea.

El Concept You de Volvo está repleto de novedades tecnológicas también en su interior. El monitor de información para el conductor (DIM) y el head-up display que proyecta información y datos en el parabrisas son dos de los elementos destacados, pero en el apartado que nos ocupa hoy, hay dos componentes donde lo táctil abunda.

La pantalla de control del sistema y diferentes funciones del coche de Volvo es de tipo táctil como puedes ver en la imagen del prototipo, pero también los pasajeros de la parte de atrás disponen de suspantallas para controlar con los dedos, donde el sistema de entretenimiento o de información les ayudará a pasar mejor el viaje.

Por supuesto, Volvo asegura conectividad en todo el vehículo, ya sea desde una central de datos en el propio coche o haciendo uso de la que llevemos puesta en el teléfono móvil que pasa a formar parte de la idiosincrasia del coche.

¿ Son inevitables los ciclos económicos ?

elconfidencial, Antonio España, 2.011-09-06

Probablemente estén ustedes cansados ya del ciclo actual que dura unos años y en el que últimamente no ganamos para sustos. Y si tienen una cierta edad, es posible que hayan vivido más de un ciclo recesivo, por lo que a lo mejor les sorprende la siguiente afirmación: la economía no tiene por qué ser necesariamente cíclica. Si entendemos esto, es posible que descubramos las claves, no sólo para acabar con la crisis actual de una vez por todas, sino para no volver a vivir episodios de este tipo nunca más.

En efecto, mientras que los amantes del intervencionismo, desde Marx y Keynes a Krugman, tratan de convencernos de que las crisis son fenómenos consustanciales al capitalismo y, por tanto, consecuencia de la actividad empresarial, del laissez-faire y de la falta de regulación que deben ser “corregidas” por el estado, otros economistas como Mises o Hayek nos enseñaron hace ya tiempo que los ciclos económicos no son inherentes a la economía de mercado.

Y es que, en el fondo, los ciclos se originan porque los gobernantes y los economistas que les proporcionan las bases teóricas a sus políticas, sean de corte intervencionista keynesiano o liberales monetaristas a la Friedman, suelen ignorar dos ideas económicas estrechamente relacionadas. La primera, que los tipos de interés no son un instrumento de política monetaria sino un fenómeno de mercado que refleja la valoración, siempre subjetiva, que realizamos los individuos de los bienes presentes con respecto a los bienes futuros. Y la segunda, que ahorro e inversión son las dos caras de una misma moneda: no puedo invertir ni un euro más de lo que ahorro. En una economía sólo hay disponible para invertir la parte de las rentas que los individuos han renunciado a consumir hoy para consumirla en un futuro.

Permítanme profundizar un poco más en estas dos ideas.

Los tipos de interés son un fenómeno de mercado

Por un lado, el tipo de interés es el resultado de un proceso de mercadoequivalente a aquél por el que se determinan los precios de los demás bienes y servicios. Un proceso por el que los ahorradores, que prefieren gastar su dinero en el futuro a hacerlo hoy, se lo ofrecen a los inversores, que lo necesitan ahora, a cambio de una tasa de interés que acuerdan voluntariamente.

Así, en una economía no intervenida, los tipos de interés bajan cuando ahorramos más de lo que solíamos hacerlo. Dicho de forma simple: hay más demanda de plazos fijos y por lo tanto su “precio” tenderá a subir-bajan los intereses. De este modo, el mercado envía una señal nítida a los empresarios: hay más ahorro disponible para invertir. Esto se refleja en un aumento del valor actual neto de los proyectos de inversión, que pasan a ser rentables al reducirse la tasa a la que los empresarios descuentan los flujos de caja previstos.

Por lo tanto, cualquier manipulación de los tipos de interés, y la intervención de los bancos centrales lo es, distorsiona el proceso de toma de decisiones de los agentes, al igual que ocurre con el precio de cualquier producto. Y estos casos siempre concluyen con consecuencias no deseadas y generalmente opuestas a las perseguidas.

Ahorro e inversión son las dos caras de la misma moneda

Por otro lado, con la excepción de la porción mínima que se atesora —se guarda en el calcetín—, el ahorro generado en la economía, tiende a ser canalizado a través del sistema financiero —los mercados— hacia los proyectos de inversión que acometen los emprendedores y que, a la postre, son los que generan el ansiado crecimiento económico.

Lo que consumimos, por definición, no lo podemos ahorrar. Y lo que no se ahorra no se puede invertir. Porque de donde no hay, no hay. Ni se va a dar el milagro keynesiano de convertir piedras en pan ni la falsa amenaza de una invasión alienígena nos va a sacar de la crisis. Es el ahorro individual y no el consumo, como pretenden convencernos los seguidores de Keynes, lo que hace que una economía crezca de manera saludable. La creencia contraria es la que hace que nos encontremos como nos encontramos y no terminemos de levantar cabeza.

Sin embargo, todos los ciclos que terminan con una profunda recesión se caracterizan porque arrancan con una fase de euforia —de exuberancia irracional según Greenspan— en la que se inician más proyectos de inversión que ahorro existe para suministrar los recursos necesarios para concluirlos con éxito. Este error se produce porque nos trastocan la importante brújula que suponen los tipos de interés en una economía libre y no intervenida.

Pero no se puede estar en misa y repicando. No podemos estar ahorrando y consumiendo a la vez. Aunque tardemos años o décadas, tarde o temprano descubrimos el error —o el engaño— y entonces se produce la debacle. En algún momento nos damos cuenta de que hay proyectos que en la vida tendrán la rentabilidad esperada y que hay otros que ni siquiera se podrán acabar —y con ellos, créditos que nunca se devolverán. Y entonces la expansión se frena en seco y nos estampamos todos contra el parabrisas de la realidad.

A partir de ahí ya conocemos la historia: crisis financiera con rescates y quiebras de bancos a la que le sigue la crisis de la llamada economía real eintentos públicos por todos los medios de frenar la crisis, tanto con planes de estímulo monetario —como los sucesivos quantitative easings deBernanke o las inyecciones de liquidez del BCE— como con planes de estímulo fiscal —como nuestro PlanE para hacer rotondas o el Stimulus Package de Obama—, que han terminado drenando la propia solvencia del sector público y, lo que es peor, asfixiando cualquier tímido brote verde del sector privado.

Por tanto, la depresión es consecuencia, esta sí inevitable, de la intervención del estado en el mercado del dinero y del crédito y la única medida para evitarla —y salir de la crisis— es renunciar a ella. Si existiera valentía política y visión a largo plazo, podrían acabarse con los ciclos económicos tal y como los conocemos hoy.

El culo de una arquitecta

pedro mairal, 2.007-02-08

( publicado en Colombia, en la revista Soho, en febrero de 2.008 )

No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa. 

Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema.

Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas (me acuerdo de las tetas de Afrodita, la novia de Mazinger Z, que se disparaban como dos misiles). Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar.

Las mujeres argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileras bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto. O mejor dicho, las chilenas no tienen poto, según mis amigos transandinos que se quejan de esa falta y quedan asombrados cuando viajan por Latinoamérica. Yo mismo casi me encadeno a la muralla del Baluarte de San Francisco en el último Hay Festival de Cartagena de Indias para no tener que volver y poder seguir admirando el desfile incesante de cartageneras o barranquilleras cuyos culos altaneros merecían no este breve artículo sino un tratado enciclopédico o un poemario como el Canto General.

De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar. Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano.

Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital. La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.

Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina. Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa.

Una vez vi un hombre de unos 45 años dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Lo curioso es que era unapersonal trainer, y las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el burro tras la zanahoria, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de los culos es la del flautista de Hamelin. Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados.

Las mujeres saben aprovechar sus recursos. Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un “tremendo fambeco”. Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana, los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Nunca intenté nada (se decía que tenía un novio), pero en una época yo pensaba escribir una novela con los acoplamientos heroicos que imaginé con ella. Una novela que iba a titular, con un guiño a Greenaway, “El culo de una arquitecta”.

No escribí ni dos líneas de esa novela, pero sí algunos poemas que ella nunca leyó. Me acuerdo que la veía antes de verla, la intuía en un ritmo particular que tenía el sonido de sus pasos, un peso, un roce de la cara interna de sus muslos de falsa mulata. Cuando aparecía en el rabillo de mi ojo, ya sabía plenamente que se trataba de ella. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando. No exagero.

Además era plena crisis del 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mirame pero no, seguime pero no, dedicame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con solo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos respingando el durazno gigante de su culo soñado.

Ya os he comentado alguna vez mi investigación sobre el funcionamiento de los algoritmos de los buscadores y cómo me he sorprendido de las estadísticas de mi blog y a través de qué búsquedas he tenido lectores ( nada parecido al contenido ). Bien, pues en esa investigación estoy añadiendo post con lecturas que contengan palabras los algoritmos valoran alto : y hoy le ha tocado a “culo” … que quiero que compita con “teta”, ya os contaré qué pasa …

Ensayo sobre las tetas

pedro mairal, 2.006-08-12

( *publicado en la revista Brando, Buenos Aires, noviembre 2.006 )

Ahora que llega el calor y por toda la ciudad afloran las tetas con su vanguardia prometedora de un tiempo blando, vale quizá entregarse a esa curiosidad primaria que generan las tetas en la vida de los hombres. Primero están las tetas paradigmáticas, formativas. Las tetas alarmantes del cine o la TV. Depende la edad de cada uno. Para una generación fueron las tetas de la Loren enBocaccio 70, o de Anita Ekberg en La Dolce Vita. Para otros habrán sido las tetas de la Cucinotta en Il postino, o las tetas ya más estilizadas y armónicas de Mónica Bellucci en Malena. El cine italiano siempre fue proveedor de grandes tetas mediterráneas.

Las tetas americanas en cambio siempre quedaron en un tercer plano, detrás de las explosiones y los autos chocadores. Estados Unidos no fue ni es un buen proveedor de tetas, a excepción de las tetas de Lynda Carter en La Mujer Maravilla que eran bastante notables, tetas atléticas, altivas, heroicas, increíblemente controladas por ese corset con estrellitas. Wonder Woman provocó en muchos las primeras inquietudes masculinas, el primer desasosiego, esa terrible sensación de falta que nos dejaba temblando ante la tele y el Nestquik, sin entender bien por qué. Pero en general, las tetas yankis suelen ser más silicónicas, como las de Pamela Anderson en Bay watch. O, si son naturales -como en el caso de la morena totémica Tyra Banks– ni tienen gracia ni son sexies. Tyra es tan poco sexy que en su programa invitó a un famoso cirujano plástico para probar, en vivo, que sus tetas son naturales. El cirujano se las palpó y le hizo una mamografía en directo, frente al público invitado. A Tyra, emocionada, se le entrecortó la voz explicando que hacía eso porque estaba harta de que dijeran que sus tetas no eran suyas.

A nivel nacional, todavía la Coca Sarli no ha sido desbancada de su puesto de diva exclusiva del fetichismo mamario, con una filmografía entera dedicada a sus tetas panorámicas, sus tetas como auspiciadas por la oficina nacional de turismo, porque asomaban en todos los lagos, las montañas, las cataratas del país, dándole una categoría geográfica a esas tetas exhibidas a la par de la exhuberancia del paisaje. Sus largas flotaciones en la hidrografía argentina no tienen y quizá no vuelvan a tener un parangón.

Después de las tetas virtuales y mediáticas, aparecen en la vida de uno las tetas reales, quizá todavía no palpables, pero sí visibles. Aquellas tetas que uno vio por primera vez desnudas, en persona, no se olvidan nunca más. Cuando estaba en segundo año del secundario, me llevé a marzo Lengua y literatura y tuve que tomar clases particulares de análisis sintáctico con una profesora que venía a casa. Se llamaba Teresa. Yo tenía quince años y ella no pasaba de los veinticinco. Era diciembre y hacía calor. Teresa venía a casa con unas musculosas sueltas, sin corpiño. Un día, sentados juntos, inclinados frente a las oraciones para analizar, le vi a través del escote las tetas, las puntas de las tetas, los pezones rosados. Sentí una alteración violenta, como si se me frenara toda la sangre de golpe y me empezara a fluir en la dirección opuesta. Ella se dio cuenta y se acomodó la musculosa sin preocuparse demasiado, dejando que volviera a pasar lo mismo varias veces. Tomé más clases, estudié mucho y di un muy buen examen. Nunca me olvidé de las estructuras sintácticas de Teresa. El relámpago clandestino de sus tetas veinteañeras le dio un erotismo a la materia que ningún profesor del colegio lograría infundir jamás.

La mirada de los hombres dobla. Cuando pasa una mujer con lindas tetas la mirada de los hombres se curva, busca, se inmiscuye a través de los pliegues, a través de los escotes o los botones mal cerrados, y adivina, sopesa, sentencia. Las mujeres modelan sus tetas como quieren. La ropa puede levantar las tetas, ocultarlas, ajustarlas, trasparentarlas, sugerirlas, agrandarlas. Es bueno conocer todos esos trucos, no tanto para no dejarse engañar, sino más bien para participar y entregarse al juego. Las tetas de los años cincuentas, por ejemplo, eran cónicas, eran parte de un torso sólido y apuntaban amenazantes; después, en los sesentas, las tetas desaparecieron un poco de escena en el hippismo de las pacifistas anti corpiño; en los ochentas empezó la fiebre de las siliconas; y ahora las tetas son como globos apretados y empujados hacia arriba por el famoso wonder bra. Hay que tener en cuenta que el wonder bra da forma, pero también rigidez. Y es una lástima porque no hay nada como ese temblor hipnótico que va a un ritmo aparte de los pasos de la mujer, como un contrarritmo, una síncopa propia de las tetas naturales en acción.

Las tetas tienen vida propia, eso es sabido; no son como el culo por ejemplo que se mueve dirigido por su dueño. Las tetas parecen difíciles de controlar. En ocasión de cabalgatas, escaleras y trotes para alcanzar el colectivo, pueden incluso ser graciosas, torpes y poco serias. Algunas mujeres sin embargo tienen la habilidad de dirigirlas. Nuestra deslumbrante Carla Conte, por ejemplo, sabe hacer un mínimo taconeo entusiasta, un rebote de afirmación, de plena simpatía, de aquí estoy, que le provoca un temblor hacia arriba que termina en una especie de vibración de trampolín a la altura de sus tetas plenipotenciarias de chica de barrio. Un movimiento que le ganó televidentes y que detiene el zapping. Dentro de los cambios evolutivos, que van del homo sapiens al homo mediáticus, la función más importante de las tetas hoy en día ya no es la reproducción sino la capacidad para aumentar el rating.

Pero volviendo a las tetas reales de este lado de la pantalla, ¿cómo se accede a ellas, cómo se alcanzan y develan? Las mujeres tetonas tienen una habilidad desarrollada durante años para frenar las manos de los hombres-pulpo. El hombre-pulpo es el que no da abasto, el que ya tiene las dos manos agarrando cada cachete del culo y va por más, porque quiere además palpar simultáneamente la abundancia de las tetas y es como si les nacieran dos brazos suplementarios para alcanzar ese fin. Pero las mujeres tetonas tienen mucha destreza, saben interponer el codo y bloquear todo intento de avance. Hay que aprender que si una mujer detiene una mano no hay que insistir, sino intentar más adelante por otro lado, despacio, sin apurarse. Nunca jamás debe intentarse tocarle las tetas a una mujer antes de darle un beso, porque sería un fracaso (hay excepciones, hay abordajes muy acalorados por detrás que vienen con doble estrujamiento de tetas y beso en el cuello, pero no son muy frecuentes entre desconocidos). En general las tetas se exploran durante el beso, en lo más apasionado del beso. Una vez instalados en ese vértigo, se puede subir una mano por la espalda que explore debajo del elástico del broche del corpiño, pero sin desabrochar nada todavía, en una caricia que llegue a la nuca, que disimule un poco pero que a la vez diga ya estoy acá debajo de esta lycra tirante y no me voy a detener. Si la mujer accede tácitamente (porque nunca hay que preguntar ni pedir permiso) entonces ahí sí, se puede intentar desbrochar, desmantelar la delicada ingeniería del corpiño, desactivar esa tensión tan linda, lo elástico, lo tirante de las tetas sujetadas entre diseños de moños y florcitas. Y entonces llega la verdad, sin íntimos trucos textiles, la doble realidad pura y palpable. Entonces aparecen, asoman en estéreo, se despliegan las tetas en todas sus variantes como ejemplos de la biodiversidad. Tetas duras, nuevas, tetas derramadas, pesadas, tetas blandas, inabarcables, tetas sin caída, sin pliegue como cúpulas altas de pezones rosados, tetas apenas sobresalientes pero halladas finalmente por las manos, tetas enormes y llenas, tetas asimétricas, tetas breves pero puntiagudas de pezones duros, tetas lisas de aureolas enormes apenas dibujadas, tetas blancas, morenas, con marcas de bikini, tetas chiquitas y felices, tetas tímidas, esquivas, o desafiantes, orgullosas, guerreras. Todas lindas, dispuestas para el beso, la lengua, el mínimo mordisco, y provocando una sed desesperada cuanto más grandes, una actitud ridícula del hombre que de repente actúa como un cachorro ciego y hambriento y desbocado.

Y sin embargo esa sed no termina de saciarse. Hay algo misterioso en la atracción por las tetas. Porque, ¿qué se busca en las tetas? Las atracciones de la cintura para abajo tienen un objetivo siempre más claro y complementario, que termina consumándose sin demasiado equívoco. Pero en las tetas, ¿qué buscan los adultos? Que todo sea un simulacro de lactancia no cierra bien. Demasiado edípico y cantado eso de buscar repetir ese vínculo nutricio con la madre. ¿Y además las mujeres qué ofrecen cuando ofrecen sus tetas? Dicen que la existencia de las tetas tiene un propósito de atractivo sexual (además de su fin alimentario). Dicen que al estar erguidas las hembras humanas tuvieron que desarrollar una especie de reduplicación del culo en la parte de delante de su cuerpo para atraer a los machos. Ése es el fin que cumplirían esas dos esferas juntas a la altura de las costillas superiores: ser un señuelo similar a un culo llamativo. La explicación parece bastante ridícula y quizá por eso mismo –porque el cuerpo humano es bastante ridículo- sea cierta.

Las tetas son insoslayables. Imanes de los ojos. Las tetas invitan a la zambullida para pasarse un verano entre esos dos hemisferios. Son más fuertes que uno. Hay una fuerza hormonal y animal que supera todo intento represivo y civilizatorio por no mirar, por no quedar como un primate bizco de deseo. Mirar todo el tiempo a los ojos a una mujer con un buen escote es un difícil ejercicio de autocontrol, es casi imposible que los ojos no se nos resbalen a esas curvas, que no caigan y se entreguen con toda la mirada a la gravitación de la redondez de la tierra. Porque hay tetas que son insostenibles, y provocan incredulidad. Uno mira una vez y vuelve a mirar pensando ¿Vi bien?. Y sí, uno vio bien, y esa visión genera una inquietud, una insatisfacción total de la vida, uno quiere entrar en ese mundo blando y suave, uno se siente lejos de esas tetas, desamparado como un soldado en la trinchera.

El anoréxico gusto de la época propone un ideal de mujer flaca pero con grandes tetas, algo raro que se da sólo en casos prodigiosos. Por eso la superabundancia de tetas falsas en los medios, tetas que quedan estrábicas, desorientadas, y a veces un poco ortopédicas. Se exigen mujeres escuálidas que terminan poniéndose siliconas porque sin prótesis presentarían unas tetas apenas protuberantes, tetas de bailarina de ballet; una belleza sutil y sugerida que la tele parece no poder aceptar.

Una regla extraña pero frecuente hace que las tetonas sean chatas de culo, y las culonas sean chatas de arriba. Como si en la repartija hubiera que optar por una u otra opción. La mujer latinoamericana suele ser más dotada de grupas que de globos. La mujer promedio brasilera, por ejemplo, con su mezcla afro-tupí, suele tener unas poderosas pompas brunas y ser bastante chata de tetas. En cambio las mujeres europeas, nórdicas, suelen presentar – como escuché decir una vez en un canal de cable- un volumen mamario importante. Las alemanas teutonas, las suecas, las valquirias escandinavas, son mujeres con toda la vida por delante. Avanzan heroicas con grandes tetas redondas, doradas, divergentes. En Francia se hace más un culto a las tetas que al culo, y sin embargo las francesas -con excepciones normandas que cortan el aliento como la impresionante Laetitia Casta– suelen ser magras, escasas y finas.

Quizá las tetas no sean indispensables, pero dan alegría. Por suerte, las argentinas, gracias al encuentro de las sangres nativas y la inmigración mediterránea, suelen tener medidas armónicas, lo que quiere decir que están bien de todos lados. Y si nos llegara a tocar enamorarnos de una mujer sin tetas, habrá que apechugar, quererla, y echar de vez en cuando unas pispeadas nomás, disimulando. Hay que tener cuidado. Un amigo tuvo un lapsus que precipitó su separación. Su novia, que era muy chata y celosa, se cansó de pescarlo mirando escotes por la calle y le vaticinó: Vos un día me vas a dejar por una tetona. Y él, queriendo arreglarla le contestó: Sin vos estaría perdido, amor, sos mi tabla de salvación.

Sigo con mis pruebas sobre artículos concretos, con palabras concretas; es increíble pero la palabra “teta” aparece en mis estadísticas del blog como la palabra más buscada para llegar a mi blog … es cierto … así que alimento mi blog con algún artículo masivo que reporta un número de visitas “impresionante” … ya os contaré cómo se mueven las visitas … quizá añada “culo” muy pronto para ver cómo compiten entre esas dos palabras …

Protege realmente tu dispositivo iOS, evita la desactivación de Find My iPhone

applesfera, aitor carbajo, 2.011-02-08

Find My iPhone
Una de las situaciones más curiosas con lo que respecta al servicio de Find My iPhone incluido en MobileMe, es que pretendiendo proteger tu dispositivo iOS de posibles robos y pérdida de datos irreparable, en realidad si el ladrón posee unos mínimos conocimientos del entorno iOS puede desactivar MobileMe (impidiendo al dispositivo ser localizado) con unos sencillos pasos, simplemente accediendo al menú Ajustes.

Una de las primeras medidas que podemos tomar al respecto es proteger nuestro dispositivo iOS con contraseña, pero si acostumbras a acceder a él con asiduidad puede resultar un verdadero engorro, pero existe una manera de aún teniendo tu dispositivo abierto, puedas evitar que alguien desactive Find My iPhone. Para poder activarlo o desactivarlo es necesario hacerlo desde el menú Ajustes>Correo,contactos, calendario. Si habéis trasteado alguna vez en el menú de restricciones (Ajustes>General>Restricciones) sabréis que es posible evitar cambios en las cuentas de correo. Desactivando esta opción dentro de restricciones impediréis que cualquiera pueda acceder a la cuenta de MobileMe y tenga opción de desactivar Find My iPhone.

Ya que estás aquí, parate un segundo a mirar las restricciones (tal vez como yo, nunca te hayas parado realmente a calibrar las posibilidades que te ofrecen) y quizás puedas desactivar la App Store o las compras a través de aplicaciones. Aunque aún existan maneras de impedir la localización de tu dispositivo robado, tal vez ganes un tiempo valioso que te ayude a localizarlo o borrar información sensible que pudieras tener.

Google Translate, el traductor de Google

appleweblog, dani muñoz, 2.011-02-08

Parece que la empresa de Mountain View no para durante estos días. Ahora le ha llegado el turno a Google Translate, en esta ocasión como aplicación nativa descargable de forma gratuita desde el App Store.

Además, posee las mismas características que ya integrara hace meses en los móviles Android, no sólo la traducción de texto a texto en diversos idiomas sino que se vale del micrófono y altavoz de nuestro smartphone para traducir de texto a voz, de voz a texto y de voz a voz. Analicemos con más detalle todas sus posibilidades.

  • Traducción de textos: es tan sencillo como introducir algún mensaje en el cuadro de entrada y pulsar en Ir, automáticamente se generará más abajo el mensaje en el idioma solicitado en la parte superior derecha de la pantalla.
  • Traducción de voz a texto: para usar esta función basta con seleccionar los idiomas en cuestión, tanto el de entrada como el de salida y pulsar en el icono del micrófono. Una pantalla oscura se abrirá pidiendo que hablemos, tras pronunciar unas palabras debemos esperar a que se reconozca nuestro mensaje y la app nos devolverá el mensaje traducido al idioma requerido.
  • Escuchar una traducción: una vez tengamos los vocablos resultantes, podemos escuchar cómo se pronuncia en el lenguaje solicitado tan solo pulsando en el icono del altavoz que parece junto al texto traducido.
  • Modo de pantalla completa: igualmente, pulsando en el icono representado por un cuadrado podremos colocar el texto traducido en modo de pantalla completa, realmente útil cuando uno se encuentra en un país extranjero y desea comunicar algo en el idioma nativo.

Está claro que esta aplicación debe ser esencial para los que vayan a emprender algún viaje a algún país del que desconocen su lengua.

Bloquear internet le costó a Egipto 90 millones de dólares

alt1040, elías notario, 2.011-02-03

Como la mayoría de los lectores recordarán, con el objetivo de intentar mitigar las multitudinarias protestas de la población contra Hosni Mubarak, el Gobierno de Egipto “apagó” hace unos días durante cinco la red de redes en el país, lo que causó un tremendo revuelo a nivel interno y mundial. Pues bien, según datos reportados por OECD, la censura de Internet también le salió muy cara al ejecutivo egipcio a nivel económico.

Concretamente según las primeras estimaciones de la organización el bloqueo de Internet durante cinco días le salió a Egipto por unos 90 millones de dólares en total ya que “los servicio bloqueados (telecomunicaciones e Internet) representan aproximadamente entre el 3% y el 4% del producto interior bruto (PIB) o una pérdida de 18 millones de dólares por día”.

Además la OECD comenta también que el impacto del bloqueo a largo plazo puede ser todavía más importante para la economía egipcia por que como consecuencia del cierre “será más difícil atraer compañías extranjeras y asegurarles que las redes serán fiables”.

La censura de la red de redes sale cara a todos los niveles, tanto a nivel de derechos fundamentales como a nivel puramente económico.

Conclusión : la importancia de la red y de las redes sociales en especial ante cualquier situación es cada vez más importante. Prueba de ello es el interés del gobierno egipcio de apagarla. ” El tiro por la culata ” …

Además … en relación a todos los intentos de gobiernos ( EE.UU., Francia, España … ) de limitar ciertos usos de la red … ” la red tiene cosas malas, sin duda, pero son más las buenas y dejar la red tal y como está : 100 % libre “, es preferible a ir legislando poco a poco … porque todos sabemos que una vez que se empieza a legislar sobre un tema … al cabo del tiempo sacarán el ” BOEnet ” …