El café más caro del mundo procede de excrementos de civeta

carlos renedo

( dedicado a mi amigo Joaquín Sierra )

Alabado por su aroma con reminiscencias terrosas y su suave sabor, el Kopi Luwak proviene de las semillas de café que han sido ingeridas y defecadas -sin haber sido digeridas, pero sí algo fermentadas- por ese animal que habita en las selvas asiáticas.

Las semillas se recogen luego manualmente de las heces, se seleccionan y limpian cuidadosamente, y se tuestan como cualquier otro grano de café. Este proceso, que comenzó como algo primitivo y ha terminado por calar en los gustos más sofisticados, tiene lugar en las islas indonesias de Sumatra, Java y Sulawesi, así como en Filipinas, Vietnam y algunas zonas del sur de la India.

El Kopi Luwak se vende principalmente en Japón, pero en Estados Unidos son cada vez más los restaurantes que lo sirven. Los amantes de lo exótico ya lo compran por entre 100 y 300 dólares la libra (454 gramos) a través de sitios especializados de internet, que lo describen, y con razón, “como ningún otro café”.

“Tiene un sabor rico y pesado, con toques de caramelo y chocolate. Es también terroso y mohoso. Tiene un cuerpo almibarado y muy terso”, señalan los críticos del portal www.paradise-coffee.com. Análisis científicos del proceso apuntan que lo que da ese sabor único al Kopi Luwak es la fermentación parcial producida por los ácidos estomacales y las enzimas digestivas de la civeta, que sólo come los granos de mejor calidad, es decir, los más rojos y maduros.

¿ te atreverías a probarlo ?

Lo que es más, el científico de alimentos de la Universidad de Guelph en Ontario y “certificador” del Kopi Luwak Massimo Marcone descubrió, para su propia sorpresa, que los granos defecados por la civeta tenían menos bacterias que, por ejemplo, los granos controlados de café colombiano.

Según Marcone, esto se debe al cuidadoso proceso de lavado de los granos por quienes los recogen de las heces. El también llamado “café de caca de gato” fue introducido en EEUU por Mark Mountanos, de la empresa importadora M.P Mountanos y que estima la cosecha anual de este exótico producto en apenas 500 libras, lo que explica su alto costo.

“Es la bebida más rara del mundo”, asegura Mountanos, quien supo del Kopi Luwak a principios de los años ochenta por medio de otro importador de café, Stephen Kahl, quien a su vez se enteró de su existencia por un artículo de la revista “National Geographic”.

Es el extraño método de recolección del Kopi Luwak lo que deriva en su escasez. Muchos se preguntarán cuáles fueron las circunstancias que dieron con la primera taza de café civeta, o quién fue el primero al que se le ocurrió escarbar entre las heces del animal. Unos conjeturan que se trató de algún desempleado, y otros que fue alguien desesperado por algo de alimento o que simplemente descubrió que era más fácil recolectar los granos del suelo que de las copas de los arbustos.

Curiosamente, el Kopi Luwak no es el único producto de gourmet proveniente de “rutas poco comunes”. También venden café de semillas que han sido regurgitadas por comadrejas salvajes que habitan en algunos pueblos de Vietnam, y que tiene un sabor diferente, más fuerte y más achocolatado que el café civeta.

En Marruecos algunos campesinos alientan a las cabras a comer la fruta del Argán, un arbusto parecido al olivo, para luego remover las semillas de sus excrementos, molerlas y usarlas como aceite en la cocina, para masajes y como afrodisíaco.

 

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Los aficionados al golf buscan el hoyo español

ecodiario, mabel figueruelo

España se ha convertido en uno de los destinos favoritos para los turistas que quieren disfrutar de la práctica del golf en su tiempo de ocio. Ya no se busca la primera línea de playa, se persigue la primera línea de green. El nuevo modelo está cambiando la cara de nuestra oferta turística en todo el mundo y puede convertirse en la fórmula de recuperación del sector. Los resorts están en plena expansión y los de nuestro país empiezan a escalar posiciones entre los mejores del mundo.

Mantener el liderazgo

Hay cerca de ochenta millones de jugadores de golf en el mundo, y todo apunta a que podrían llegar a ser 120 en una década. Pero hay algo que crece aún más que el número de jugadores de golf: el de aficionados que viajan buscando nuevas experiencias en sus vacaciones. España se ha convertido en el destino vacacional de golf líder en Europa, a mucha distancia del segundo, que es Portugal.

También es el segundo destino de turismo de golf del mundo, sólo superado por Estados Unidos. Las infraestructuras, la existencia de una oferta complementaria de interés y la cantidad y variedad de campos son sus mejores bazas. Y por supuesto, el clima. Aquí es posible jugar prácticamente todo el año.

La proyección del sector está convirtiendo al turismo de golf en la estrella de la promoción turística en nuestro país. La inversión de Turespaña se centra ahora en fidelizar un sector, en el que el 83 por ciento de los turistas repiten destino.

La calidad es la única apuesta posible para mantener la posición de liderazgo y superar los puntos débiles que apunta el sector. Sólo la masificación urbanística de algunas zonas del litoral mediterráneo y la agresión al entorno natural que esto supone, ponen en peligro las cotas de calidad que exige el sector. También el encarecimiento de precios del green fee en algunos destinos, que ha hecho perder competitividad al sector frente a mercados emergentes, como Portugal, Marruecos o Turquía.


El respeto y la protección medioambiental es un valor impresdincible para alcanzar las cotas de calidad que exige el sector. La bonanza del clima y la belleza de la geografía ponen el resto. Bajo estos parámetros, el golf se ha integrado poco a poco en los desarrollos inmobiliarios con el fin de aportar un valor añadido a las necesidades que demanda el sector, hasta tal punto que resulta difícil concebirlo de forma aislada, sin el paraguas de una oferta residencial y turística.

Grupos hoteleros internacionales como IBB o Sol Meliá están apostando por nuestro país para explotar la fórmula. Magníficos resorts en espléndidas ubicaciones, especialmente cerca del mar, y con servicios de lujo en sus instalaciones, su gastronomía y su oferta de ocio, en la que no falta el wellness. Es la fórmula del éxito. En el litoral mediterráneo, especialmente en la Costa del Sol, las islas Canarias y Baleares se encuentran los mejores ejemplos. Los campos se ubican en zonas privilegiadas, con paisajes de gran belleza o cercanos a magníficas playas.

Costa del Golf

Andalucía concentra el 27 por ciento de los campos de golf españoles, especialmente en las provincias de Málaga, con más de 40, y Cádiz, con más de 20. De hecho, la zona comprendida entre Sotogrande y el Rincón de la Victoria presenta la mayor concentración de campos de golf de Europa -muchos de ellos considerados entre los mejores del mundo- y configuran un patrimonio turístico sin precedentes por la calidad de los mismos y de los resorts de los que forman parte.

La provincia de Málaga, pionera en el desarrollo de campos y de este tipo de turismo, es la que más turismo de golf internacional recibe. La gran concentración de campos permite una amplia variedad de oportunidades y combinaciones: en radios de acción que apenas superan los treinta minutos se puede jugar en decenas de campos de primer nivel.

La oferta de ocio es amplísima y está a la altura. Como ejemplo encontramos Finca Cortesín Golf Resort, que apenas tres años después de su inauguración se ha convertido en un referente internacional en el mundo del golf y ha sido designado sede del Volvo World Match Play Championship. Otro referente en la zona es Río Real Golf, situado a tan sólo tres kilómetros del centro de Marbella.

Muy cerca de este conglomerado de campos malagueños se encuentran otras dos zonas de concentración: Sotogrande y el entorno de Jerez, ambas en Cádiz. En esa provincia está Valderrama, considerado el mejor campo de golf de Europa, y uno de los mejores del mundo. Pisar sus calles es casi imposible, su acceso es muy limitado y exclusivo, pero la oferta golfística de la zona es una de las mejores de España.

La Cueva de Las Manos, Patagonia, Argentina

Las pinturas rupestres indígenas testimonian los primeros indicios de civilización en la Patagonia. En la Cueva de las Manos y en la estancia La María, ( ambas en la provincia de Santa Cruz ) se hallan pinturas realizadas 12 mil años atrás

Los vestigios de la historia de la Patagonia están al alcance de todos. Se encuentran en la provincia argentina de Santa Cruz y son las pinturas rupestres indígenas, que datan de entre 12 mil y 9 mil años. Algunas de ellas se encuentran en la estancia La María, en el centro este de Santa Cruz, y otras en la Cueva de las Manos, ubicada en el cañadón del río Pinturas, al noroeste de la provincia.

La estancia La María alberga la colección más grande de pintura rupestre patagónico. Las imágenes, que se hallan distribuidas en ochenta cuevas, fueron realizadas hace 12.600 años por los primeros habitantes de la región. La técnica utilizada en la mayoría de los casos es la del negativo de mano.

Si bien en la Cueva de las Manos, se observa la aplicación de la misma técnica, las pinturas tienen su origen hace 9.300 años. En 1999, la UNESCO declaró a este sitio Patrimonio Cultural de la Humanidad, debido a su importancia arqueológica. Además de las 729 manos que se hayan impresas en las paredes, se pueden apreciar escenas protagonizadas por hombres y animales, que simbolizan un modo de vida basado en la caza.

galería de fotos

Más información en unesco.org

La estación rupestre de Siega Verde: patrimonio mundial

siegaverde.es, 2/08/2.010

A las 17:25 horas (en España) del día 1 de Agosto de 2010, Siega Verde ha sido inscrita en la lista de Patrimonio Mundial.

La decisión ha sido tomada en la 34ª Reunión del Comité Mundial de la Unesco que se celebra en Brasilia (Brasil).














Siega Verde entra en la lista como extensión del sitio ya declarado en 1998, el Parque Arqueológico del valle del Côa (Portugal).

Esta singular estación arqueológica se sitúa en las márgenes del Río Águeda, unos 15 kms. aguas abajo de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo, en torno al puente y viejo molino del mismo nombre, donde el curso del río tiene su último vado antes de encajarse en las Arribes, y en el que permanecen pozas con agua incluso en los momentos de mayor estiaje; un lugar sin duda especial elegido por los hombres de la Prehistoria por tratarse de una zona de paso y un privilegiado punto de control y observación de los animales que acudirían a este abrevadero permanente.

Descubierto a finales de los años ochenta, el conjunto de representaciones rupestres que conforman este yacimiento ha llegado íntegro hasta nosotros gracias a su tardío conocimiento y difícil visibilidad. Debidamente estudiado, protegido y señalizado en la actualidad, se nos ofrece la posibilidad de recorrerlo y de aproximarnos a las condiciones de vida de aquellos artistas prehistóricos que, junto a los que habitaron también en el vecino enclave de Foz Côa, nos legaron uno de los más importantes conjuntos de arte paleolítico al aire libre de toda Europa.














Patrimonio Mundial

El Conjunto de Arte Paleolítico de Siega Verde fue declarado Patrimonio Mundial el día 1 de Agosto de 2010, en la 34ª Reunión del Comité Mundial de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su inscripción en la lista de Patrimonio Mundial ha sido como extensión del Yacimiento Arqueológico del Valle del Côa (Portugal), declarado Patrimonio Mundial en 1998.

Contexto Arqueológico regional

La estación rupestre de Siega Verde es el conjunto de arte paleolítico al aire libre más importante de Castilla y León y, junto al cercano conjunto portugués de Foz Côa, el más sobresaliente de la Península Ibérica.

Historia del enclave

Las primeras manifestaciones artísticas fueron localizadas en 1988 por Manuel Santonja y Rosario Pérez durante la realización del Inventario Arqueológico de la provincia de Salamanca y han sido estudiados por un amplio equipo dirigido por Rodrigo de Balbín Behrmann.

Oferta arqueológica del enclave

Un total de 540 figuras, agrupadas en 17 conjuntos, conforman el mayor enclave con grabados paleolíticos de España. Los animales más representados son caballos, ciervos, uros y cabras. No todos los grabados son visitables.

Descripción sumaria

Gran conjunto de representaciones de animales realizadas sobre afloramientos de esquistos diseminados por la ribera izquierda del río Águeda, realizados con las técnicas del grabado fino y el piqueteado. Aparecen reproducidos diversos animales, predominando los grandes ungulados. Las figuras aparecen, generalmente, en pequeños grupos de entre 2 y 6 asociaciones, en forma de paneles de mediano y gran tamaño. No obstante, son frecuentes las figuras aisladas representadas en pequeños afloramientos rocosos.

Cronología

Solutrense, hace unos 18.000 años.


Ejemplo de uno de los paneles














Fuerteventura, un pedazo de tierra dorada lanzada al Atlántico

Fuerteventura, playa

@Edurne Miranda, el confidencial, 21/09/2009

Aterrizar en Fuerteventura es como recibir en tus manos un pequeño paquete de regalo. El austero envoltorio es una capa de tierra y rocas que, al apartarla con las manos, da paso a una dorada sorpresa. Y no hace falta rascar mucho más para llegar al océano donde esta isla reposa en modo pause, tranquila y silenciosa.

Nuestros pies tienen ante sí la segunda isla en extensión del archipiélago canario -aunque también la más despoblada-: más de 320 kilómetros de costa, de los que 150 son playa, paraísos puros de oro y mar. Pero el concepto de paraíso en Fuerteventura no se queda ahí, a pie de tumbona, gracias a su denso pasado y especialmente por su prometedor futuro.

Los primeros colonos del continente europeo conquistaron la isla en el siglo XV, pero los originarios pobladores fueron los mahos, de donde viene el nombre antiguo de la isla, Maxorata, y deriva el gentilicio majorero, como aún se conoce a sus habitantes. Esta raíz continúa presente en muchos elementos culturales (lengua, gastronomía o artesanía).

Siempre se la ha considerado un “oasis en la civilización”, tal y como describió el escritor Miguel de Unamuno en sus meses de exilio aquí, en 1924. Sin embargo, lejos de anclarse en etiquetas pretéritas, hoy Fuerteventura quiere que sus visitantes relean ese pasado, eso sí con una mirada natural y alejada de la corrupción turística: en mayo de este año, la isla ha conseguido ser declarada reserva de la Biosfera por la UNESCO, y en total, posee 13 espacios naturales. La oficialidad da al turista una razón más para considerar y descubrir al máximo este destino, a sabiendas ya de que se encuentra en un reducto único.

En coche de norte a sur

Con sus más de 200 kilómetros de norte a sur, la mejor manera de conocer todos sus rincones es alquilando un coche. Y si dividimos la zona en tres partes, no dejaremos recodo sin descubrir.

En el extremo norte de la isla las dunas y la fina arena dominan el paisaje. Allá donde alcanza la vista la arena lo cubre todo, ansiosa por tocar el cielo en la línea del horizonte. Son las Dunas de Corralejo, un entorno de puro desierto que nos hace creer que nadamos en un mar sólido donde sólo nuestros pies pueden sumergirse. Es un poco más al Este donde sí encontraremos agua y verdaderas olas, ya que Corralejo cuenta con algunas de las mejores playas de la isla, como Bajo negro o la del Burro.

En la orilla Oeste también destacan las playas de El Cotillo, pueblo marinero ideal para pasar una sobremesa agradable. Yendo hacia el sur, el municipio más destacado es La Oliva, cuyos restos arqueológicos (Casa dela Cilla y su iglesia) corroboran su prestigioso pasado como antigua capital de Maxorata. Siguiendo esa misma dirección, sin soltar el volante podemos admirar la Montaña de Tindaya, lugar sagrado para los aborígenes. Esa misma carretera nos llevará a la actual capital del ‘reino’, Puerto del Rosario, que también marca la frontera con la zona centro. Allí se encuentra el aeropuerto y la mayor actividad comercial de todo Fuerteventura.

La huella de la tradición

El centro de la isla es la parte más terrenal de la isla, en el sentido de que sólo una pequeña zona nos ofrece la posibilidad de playas. Es en el litoral este, donde Caleta de Fuste se sitúa como uno de los centros turísticos más importantes y cuyo puerto deportivo concentra diversas actividades náuticas a lo largo del año. Por su parte, la costa oeste está plagada de pequeñas calas rocosas, donde el mar desata toda su furia y nos deja como recuerdo el ruido y la espuma contra las paredes de piedras, como queriendo poner el contrapunto al sosiego y ronroneo del resto de playas.

El interior se ve salpicado de villas históricas y más monumentales, donde la cultura majorera campa a sus anchas. El municipio de Antigua se diferencia de sus vecinos por los molinos artesanos que aún sobreviven de la época en la que Fuerteventura era conocida como el “granero de Canarias”, en la que el cultivo de cereal era básico para la subsistencia de los pueblos. Cerca de mil molinos continúan hoy repartidos por la isla.

Pese a que la tradición perdura en casa esquina de la mayoría de los pueblos, es en Betancuria donde esta cultura centenaria encuentra su trono. Esta Villa aún conserva la aureola gloriosa que acompaña al paso del tiempo. Las edificaciones son propias de la arquitectura insular: la iglesia de Santa María y varios museos encierran el sabor majorero que sí puede retratarse.

Tras el paso por Vega del Río Palma, en cuya ermita se guarda la virgen patrona de la isla, nos adentramos en el sur, mientras recorremos lo que se nos antoja un paisaje de road movie: una carretera recta y larga ante nosotros, y en los márgenes, tierra marrón, pedregosa y seca. Las montañas se imponen a lo lejos, desnudas de verde, y sin más compañía que algún cactus o grupos de palmeras. Conduciendo, nos asalta la sensación de que no tardará en aparecer por cualquier lado una planta rodadora típica de un western, si bien lo que apreciamos son varias casas en las laderas suponemos más fértiles.

Las invitadas que nunca faltan en este paisaje son las cabras autóctonas de la isla, siempre rascando la tierra y poco dispuestas a posar para los turistas.

En esta última ruta un buen punto de partida puede ser Ajuy, pequeño rincón capaz de contener en un mismo espacio tanto cuevas oscuras y húmedas a la orilla de una arena negra, como un amplio paseo, de elevada mirada sobre el Atlántico y bañado por una luz árida, como el terreno.

Enseguida entramos en Pájara, casas blancas, calles con flores y vecinos sonrientes, que nos recomiendan el paso por Tuineje y ver el atardecer en el puerto de Gran Tarajal. Excelente recomendación la de acabar el día en este puerto, a la orilla de un azul de diferentes tonos y a la mesa de un típico caldo de pescado canario. Imposible dejar de nombrar Tarajalejo, otro puerto pesquero, que a esa hora se ilumina en la orilla con el rosario que forman los barcos amarrados a una escalinata de casas blancas.

Sin cambiar de rumbo vamos llegando a Costa Calma, reino de hoteles y sombrillas al servicio de los turistas más convencionales. Esta zona reúne también las mejores condiciones para la práctica del surf y todas sus variantes (windsurf y kitesurf), así que también hay sitio para los osados que se atrevan a medir su fuerza con la del viento, implacable aliado de las olas. No en vano, cada año se celebra en Sotavento el campeonato Mundial de windsurf.

Las playas más extensas del archipiélago

El disfrute de fabulosas playas se alarga hasta Morro Jable, núcleo turístico destacadísimo por su oferta de hoteles, bares y restaurantes. En este punto no falta el transitado Paseo Marítimo de cualquier localidad costera que se precie, si bien Morro Jable aporta un plus a sus visitantes que marca la diferencia: la soledad buscada. Algunos huyen de ella, pero otros tantos la perseguimos en medio de la multitud. Sin masificación, sin toallas ajenas a unos pocos centímetros, ni balones hinchables rebotando demasiado cerca, las playas de Morro Jable se disfrutan más. Ni siquiera en el lugar donde más turismo puede encontrarse, Fuerteventura se desvía de su corriente de reposo infinito.

Y para seguir conquistando al visitante, entre esta localidad y la de Costa Calma se extienden las inmensas Playas de Jandía, de inacabables horizontes. Su quietud invita a relajarse, e incluso el viento se da un descanso y se vuelve brisa. El equilibrio del lugar nos invita a caminar y perdernos en las playas más largas de Canarias.

Cuando este último recorrido está acabando, la isla nos ofrece su virginidad, guardada hasta el final: la zona de Cofete, que permanece tocada únicamente por sus calas, fieles a la naturaleza y escondidas de cualquier intromisión del exterior. El acceso a estos parajes es algo más difícil, lo que incrementa su hermosura, y sobre todo su inalterabilidad, ya que este punto está declarado Parque Natural. El Patronato de Turismo ha puesto todo su esfuerzo en mantener la isla como el paraíso que es, sin retoques añadidos ni atrezzo artificial.

La Naturaleza más pura vive en Fuerteventura, y sus Cuatro Elementos se han hecho isla: el agua celeste y salada de la mar, el viento omnipresente como el dios que impone su ley en la tierra de arena, y el fuego, ese sol que calienta sin llegar a quemar. La naturaleza sabe donde crea sus maravillas, y si el hombre pudiera inventar un botón con el que parar el tiempo, lo colocaría en Fuerteventura, la isla tranquila.