El 56% de hombres rechaza el topless de sus novias, pero casi todos aceptan el de las demás

noticias24.com, 2.010-08-15

Un 56% de hombres no está de acuerdo con su pareja tome el sol en topless y deje a la vista de todos sus senos, según reveló una encuesta difundida hoy por la prensa británica.

Pero, curiosamente, un 89% de los caballeros sí está de acuerdo en que el resto de mujeres tomen el sol y se bañen sin la parte de arriba de su bikini.

En cambio, un 68% de mujeres contestó que practica el topless durante sus vacaciones y un 3% señaló que lo hace porque le gusta exhibirse.

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Un biocombustible a base de whisky

efe, londres, @abc_es, 2.010-08-18

Es el biobutanol, desarrollado por científicos de Edimburgo, que aprovecharía una de las mayores industrias escocesas

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El profesor Tangey Martin del Centro de Investigación de Biocombustibles

Científicos de la universidad escocesa de Napier, en Edimburgo, han desarrollado un nuevo biocombustible para automóviles a base de refinar los desechos procedentes de la fabricación de whisky. El biobutanol, que, según los científicos genera un 30% más de potencia que el etanol, utiliza dos productos derivados de la producción de whisky.

A diferencia de lo que ocurre con el etanol, no hay que modificar los motores de los automóviles para que utilicen el biobutanol en lugar del petróleo tradicional. El biobutanol puede utilizarse también para fabricar otros bioquímicos ecológicos, entre ellos la acetona. Los científicos, que han solicitado una patente y quieren crear una compañía para comercializar el nuevo producto, afirman haberse inspirado en un proceso desarrollado hace un siglo por Chaim Weizmann, químico de origen judío refugiado en Manchester que llegaría a ser el primer presidente de Israel.

Comentario : ¡ qué susto ! … creí que me quedaba sin whisky … tuve que leerlo dos veces

¿ Quién tirará de la economía y el empleo ?

@el_pais, Antón Costas, 2.010-08-17

No deberíamos aceptar el desempleo masivo como la “nueva normalidad” que nos ha traído la crisis

La española es la economía de la OCDE que mejor mantiene su cuota en mercados globales

Una tentación fácil para las autoridades es seleccionar discrecionalmente nuevos sectores (por ejemplo, las energías renovables), que mediante fuertes ayudas tiren del empleo. Sería un error. No hay que buscar sectores sustitutivos del inmobiliario, hay que fomentar la competitividad de todas las actividades que tienen capacidad para vender bienes y servicios en los mercados globales. De ahí vendrá la demanda de empleo estable que necesitamos.

Pero antes, permítanme una consideración sobre la urgencia de encontrar un atajo para crear empleo. No deberíamos aceptar el desempleo masivo como la “nueva normalidad” que nos ha traído la crisis. Sorprende ver la facilidad con que economistas y políticos aceptan que el desempleo de larga duración es un “rasgo estructural” frente al cual solo cabrían las prejubilaciones y las reformas estructurales. Como las quiebras bancarias, el desempleo masivo tiene naturaleza de “riesgo sistémico”: no es solo un drama para el que lo sufre, sino un mal para el sistema económico en su conjunto. Y por tanto, para la cohesión social y el sistema político. De ahí que haya que actuar con la misma rapidez y contundencia que frente a las quiebras financieras. Urgencia que se acentúa cuando vemos que la forma que tienen las empresas de mejorar su productividad en medio de la recesión es despidiendo empleados.

¿De dónde vendrán los impulsos para mantener y crear nuevo empleo? Sometida como está nuestra economía a una necesaria cura de adelgazamiento, no podrá venir del gasto interno. El consumo de las familias se ha recuperado ligeramente, haciendo que la economía salga de la recesión, pero seguirá débil debido a la necesidad de ahorrar para reducir endeudamiento y al miedo frente al futuro. La inversión se mantendrá anémica, tanto porque el consumo es débil como porque las empresas vienen de una fase de elevada inversión, ahora sin utilizar. Y el gasto del sector público estará sometido a cuarentena, para reducir el déficit y la deuda pública.

En estas circunstancias, los impulsos hay que buscarlos principalmente en la demanda externa, es decir, en el aumento de los bienes y servicios producidos para su venta en los mercados globales (incluidas las ventas en el mercado interno que sustituyen importaciones).

¿Podemos? Algunas buenas noticias pueden fortalecer nuestra autoestima y la confianza en nuestras empresas.

Si medimos la competitividad por la capacidad para mantener la cuota de mercado, la española ha sido la economía de la OCDE que desde el año 2000 mejor ha sabido mantener su cuota en los mercados globales, a pesar del euro fuerte y de la competencia asiática. (Con la excepción, eso sí, de Alemania, pero va fuera de concurso). Además, en plena recesión, es la que más ha aumentando su ritmo exportador.

Al señalar esta buena noticia, en ocasiones me he encontrado con la pregunta incrédula: ¿pero, qué exportamos? No solo “aperitivo y postre” (frutos secos, vinos de mesa y naranjas para el postre) y “sol y playa” (turismo), como algunos piensan. Exportamos también productos químicos, automóviles, textiles, calzado, material de oficina e informática, máquinas, herramientas o servicios. Dentro de esta última partida, el cambio ha sido espectacular. En 1990-1995 el turismo significaba el 21,5% de los ingresos por exportaciones, mientras que los servicios no turísticos (servicios a las empresas, ingeniería, etcétera) eran el 11,7%. En 2003-2009, estos últimos ascendían ya al 17,6% mientras que los ingresos por turismo eran el 16,2%. Los servicios empresariales y otros se han convertido en el sector más dinámico.

Esta mayor capacidad y diversidad exportadora es reflejo de la intensa modernización económica y empresarial experimentada desde la recesión de 1992-1994. Gran parte del tejido empresarial, del capital público productivo (las infraestructuras), de los emprendedores y del capital humano de nuestra economía ha cambiado profundamente. Somos exportadores netos de capitales, y las cuentas de muchas grandes empresas se alimentan cada vez más de los ingresos procedentes del exterior.

Pero, la burbuja inmobiliaria ha creado una imagen distorsionada de la economía española, ocultando esa internacionalización y capacidad de competir en los mercados globales. Falta construir una equity story, un relato de esa modernización que fortalezca la autoestima y confianza.

Lo que hay que hacer ahora es fomentar la competitividad de ese tejido de empresas que ya existe, que exporta o tiene potencial exportador, creador de empleo estable y de elevados salarios, no volver a primar artificialmente sectores que crean burbujas de empleo, temporal y de bajos salarios, que al pinchar dejan el reguero de paro que estamos viviendo. Esa es la causa por la que habiendo sido nuestra recesión menor, el paro haya sido muy superior que en otras economías.

¿Cómo impulsar la competitividad? Tenemos tres caminos. El más tradicional es una devaluación de la moneda que haga más baratos nuestros bienes y servicios en los mercados globales. Lo hicimos en 1993, en 1982 y en 1977. Pero ya no es posible. Nos va bien la devaluación del euro, pero tiene efectos limitados, dado que el 70% de nuestras exportaciones van a países del euro que también se ven beneficiados. El segundo camino es apoyar la mejora de la competitividad en ganancias de productividad, mediante las reformas estructurales, la política industrial y la innovación. Es lo que recomiendan todos los economistas. Y tienen razón. Pero el inconveniente es que sus efectos son a medio y largo plazo.

El tercero es posiblemente el único camino eficaz a corto plazo: coordinar una moderación de los salarios en el conjunto de la economía (no solo los funcionarios y pensionistas) con una reducción de precios de los servicios protegidos de la competencia y que entran en la cesta de la compra (comunicaciones, transportes, servicios profesionales, carnet de conducir y muchos otros). Eso permitiría mejorar la competitividad de los bienes y servicios que vendemos en los mercados globales al reducir sus costes y, a la vez, mantener la capacidad de compra de salarios y pensiones. Parece magia, pero funcionó en 1977 (pactos de la Moncloa) y en 1983 (medidas de Miguel Boyer). Eso sí, requiere liderazgo y capacidad política.

Una política de este tipo, si viene acompañada de una mejora de los flujos de capital y crédito a las empresas, hasta ahora bloqueados por el retraso en sanear y reestructurar cajas y bancos, daría lugar a un shock de competitividad que permitiría aumentar las exportaciones, generar empleo, reducir el desequilibrio comercial y disminuir la necesidad de financiación exterior.

Déjenme, para concluir, hacer una consideración política. Como he dicho, a largo plazo la competitividad ha de basarse en mejoras de productividad. Eso requiere reformas estructurales. A corto plazo, sin embargo, la competitividad ha de apoyarse en moderación de salarios y disminución de precios (mediante la aplicación efectiva de la Directiva europea de liberalización de servicios). Esto requiere políticas. Una buena estrategia de competitividad ha de combinar sabiamente el corto y el largo plazo, políticas y reformas.

Muchos analistas y el propio Gobierno están priorizando las reformas y relegando las políticas. En particular, la reforma del mercado de trabajo, de la que se esperan efectos demiúrgicos. El riesgo es quemar el ya escaso capital político del Gobierno en batallas cuyos efectos son, en el mejor de los casos, a largo plazo, impidiendo su uso para lograr los acuerdos sobre salarios y precios que necesita la economía española para provocar unshock de competitividad que tire del empleo. Pienso que es algo que debería ser tenido en cuenta.

Antón Costas Comesaña es catedrático de Política Económica en la Universidad de Barcelona.

Un estudio desvela que el cierre de la capa de ozono favorece el deshielo de la Antártida

el confidencial, Carlos Camino, 30/01/2010

¿ Una buena o una mala noticia ?


Un estudio desvela que el cierre de la capa de ozono favorece el deshielo de la Antártida

El agujero de la capa de ozono se está cerrando, según un estudio publicado esta semana por Geophysical Research Letters. Sin embargo, hay que contener la alegría, ya que según sus propios autores, este hecho está contribuyendo al deshielo de la Antártida.

Según el citado informe, el agujero de ozono provoca la formación de nubes más luminosas de lo normal, lo que protegerían a la Antártida del aumento de temperatura generado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Estas formaciones nubosas, ricas en humedad y que se daban gracias a los fuertes vientos provocados por el agujero, reflejaban mejor los rayos del sol, evitando el deshielo del Continente Blanco.

“Estas nubes han actuado como un espejo ante los rayos solares, reflejando el calor del sol lejos de la superficie”, asegura el profesor Ken Carlsaw de la Universidad de Leeds, uno de los autores del informe.

Esa inesperada consecuencia positiva desaparece a medida que se reduce el perjudicial agujero. Ante la mejora, la situación de la Antártida, y de su deshielo, empeoraría.

El estudio se ha centrado en la velocidad del viento, que habría disminuido, según los datos recabados entre 1980 y 2000 por el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos de Medio Plazo. Sin embargo, puede que el propio calentamiento sirva para dar esperanzas a la Antártida, según una de las autoras de la investigación.

“Es posible que el propio aumento de la temperatura terrestre pueda generar fuertes vientos y, por lo tanto, darse una situación similar a la que se tenía con el agujero de ozono”, decía esta semana Judith Perlwith, de la Universidad de Colorado, a The New York Times.

Las conclusiones de este estudio confirman los de otro trabajo dado a conocer a principios de diciembre. El Comité Científico de la Investigación Antártica expuso entonces en el estudio Medio ambiente y cambio climático en la Antártida, una teoría similar.

A pesar de todo, aún queda algo más de medio siglo para que la capa de ozono los niveles previos a su deterioro. Según la Organización Mundial de la Meteorología, el agujero se cerrará entre 2060 y 2075.

La humanidad depende de este escudo

La capa de ozono se encuentra situada en la estratosfera de la Tierra y protege a los habitantes del planeta de la acción de los rayos ultravioleta. A mediados de los años 80, la comunidad científica descubrió la formación de un agujero en la zona de la capa que se encuentra sobre la Antártida.

Los gases CFC ( clorurofluorocarbonados ), presentes especialmente en aerosoles, fueron señalados como principales responsables de esta situación. A través del Protocolo de Montreal, firmado en 1987, se legisló el control de la producción de sustancias que pudieran dañar la capa de ozono.

La exposición a los rayos ultravioleta puede aumentar el riesgo de cáncer de piel. Según datos aportados por la Agencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente ( PNUMA, por sus siglas en inglés ), este tipo de cáncer podría aumentar un 2% cada vez que el ozono estratosférico descienda en un 1%.

En esta línea, según los datos aportados por la PNUMA, una mayor exposición a esta clase de rayos ultravioleta tendría también efectos negativos sobre la agricultura, reduciendo el rendimiento de algunas explotaciones agrícolas de primera necesidad, como el arroz, vitales para buena parte del planeta.

Los últimos días de Lehman Brothers

CincoDías.com, 20/01/2010

A partir del 21 de enero de 2.010

Canal + estrena un documental sobre los últimos días de Lehman Brothers

Los últimos días de Lehman Brothers recrea todo lo que sucedió el 12 de septiembre de 2008, cuando el banco de inversiones Lehman Brothers se colapsó tras 158 años de historia. El derrumbamiento de Lehman Brothers fue debido a la crisis hipotecaria del mercado estadounidense arrastrando en su caída a otras instituciones financieras.

El documental, producido por BBC, cuenta con la participación de un elenco de actores de prestigio encabezado por el nominado al Oscar James Cromwell.

Se trata de una meticulosa reconstrucción de los acontecimientos reales para la que han trabajado conjuntamente los equipos de ficción y documentales de la prestigiosa cadena británica. Inspirado en los hechos que ocurrieron durante los siguientes tres días, el filme muestra a los protagonistas de este drama en una carrera contrarreloj para salvar la situación a lo largo de un fin de semana de negociaciones mantenidas por el entonces presidente del banco, Dick Fuld, con las autoridades estadounidenses para evitar la quiebra.

En esos dos días, Fuld trató de buscar una fusión o una inyección de capital por parte de EE UU que rescatase al banco, aunque finalmente fracasó y Lehman Brothers se declaró en bancarrota. Fundado en 1850, Lehman Brothers era uno de los bancos de inversión más antiguos de Wall Street.